Siempre he sentido una profunda admiración hacia mis padres, pues no ha tenido que resultarles fácil sacar adelante a diez hijos y creo que ambos forman un gran equipo, pues es verdad eso que dicen que en los matrimonios uno tiene que hacer de "poli malo" y el otro de "poli bueno" para que los hijos vayamos por el buen camino, aunque eso nunca es una garantía. Recuerdo algunas frases celebres de mis padres:
- "Si a mí me duele más que a ti"- Frase que te dicen tras haberte propinado una cachetada o haberte impuesto un castigo.
- "Sal, Sal, que no te voy a pegar" - Cuando por miedo a las represalias te encierras en tu cuarto pero tu instinto te dice que no va a ser así y tu madre como una voz dulce y angelical te intenta convencer de lo contrario.
- "Vete a tu cuarto a meditar"- Tu dormitorio se transforma durante unos días en el Tíbet, un lugar de tranquilidad y reflexión.
- "Quita,quita,quita....quete,quete,quete"- Cuando alzando la mano se lo piensa dos veces y les sale la vena rapera que llevan dentro.
- "Tú que te crees..¿que esto es un hotel?"- Ya nos gustaría pero ponemos cara de póker y después haber pasado la noche anterior con las amigas hasta las tantas, el domingo hacemos lo que se dice vida familiar...
- "¿Esto es lo que te enseñan en el colegio?- Y te entran ganas de contestarle enfadada .- " No sé, el colegio lo has elegido tú..." pero el respeto hacia ellos prevalece por encima de todo.
Estas son algunas de las frases que puedo llegar a recordar de muchas, pero lo increíble de todo que aún las sigo escuchando con mis hermanos pequeños y seguramente yo el día de mañana las empleare con mis hijos y espero hacerlo, pues será una señal de que estoy haciendo las cosas bien, como mis padres las hicieron conmigo.
